Te extrañaré porque…
• Detrás tuyo o sin ti no hay reemplazo que valga.
• Me regalaste tu sonrisa y encendiste muchas veces la mía.
• Contigo supe que no me equivoque: la vida es hermosa si tengo amigos como tú.
• Me acompañaste en senderos oscuros y ásperos.
• Me defendiste en el candente mundo de los muertos.
• No me abandonaste en los momentos que era abatido por la desgracia.
• Nunca te gustó la palabra “problema” y me volviste adicto a usar aquella invaluable palabra que llaman “solución”.
• Gracias a tu responsabilidad de pensar en el día siguiente te sacrificabas reservándote las pesadillas y dejándome a mí soñar.
• Cuando me dijiste: a prisa, vamos tú puedes; no lo hiciste por la premura de resolver el “problema” sino porque siempre PUDE pero no lo sabía o lo olvidaba.
• Las veces que dije: Estoy cansado; tu dijiste: Por favor… y las veces que dije: Ahora en que te ayudo; tu dijiste: Tranquilo, ve a descansar…
• Cuando la costumbre de recurrir a ti, me haga buscarte sólo encontraré tu ausencia y mi camino se tornará nostálgico.
• Al final de todo no sé como decir que me vas a hacer mucha falta.
Te extrañaré siempre, por eso escribí esto para ti, y aunque mis versos no sean dignos de nuestra amistad, ojala pudiera este poema ser el espejo en que vea por última vez reflejada tu mirada…
Crees tú que he perdido la batalla
siendo tú el soberbio canalla
que me arrebató a la mujer que amaba
y a la cual yo le confiaba
mis más sinceros besos
donde quedaron inmersos
soplos magnéticos de ensueño y alegría
deseando fuera eterna su compañía.
Pasas por mi lado y rehúyes la mirada
y bien sabes que yo no te he hecho nada;
porque mi alma no te odia
ni tampoco te repudia,
no deberías merecer nada de mi parte;
pero si ella por siempre va amarte
sólo me queda desearte felicidad
por toda la eternidad.
No obstante, si la llegas a lastimar
realmente lo vas a lamentar;
con lágrimas de mujer sois sólo un salvaje animal
borrando tu condición de ser racional
y tendrás la maldición de un poeta
que con sus palabras a duelo, te reta:
Yo seré tu cruel verdugo
primero, te pondré un ominoso yugo
y luego te clavaré en cada ojo un aguzado tarugo
para beber lentamente tu sangre como jugo.
Si buscas frases diarias para el desamor como las siguientes pueden ingresar aqui y obtendras tu frase diaria que te da consejos y te hace reflexionar un poco con éstas.
Robame el dolor…
OlvidandO…Lo Inolvidable….
dos corazones y un solo latir…
…memoria de tu olvido, quiero ser…
nunca entendí este juego de vivir…
La noche hablara… el tiempo dira… si me voy, si no estas…
Te borré de mis sueños y empecé de cero…
olvidé tu nombre y todos tus recuerdos !!!!
yo no soy de ti…
Dime que voy hacer sin ti …
De corazón a corazón…
Alguien te quiere…alguien te espera…alguien te sueña…y tu sabes que soy yo…
…ayudame y te habre ayudado
Te odio…te odio por haberte conocido, por ilusionarme, por hacerme feliz…
te odio por cada palabra, por todos tus te kiero…
te odio por todas las veces que me dijiste kiero tenerte siempre…por cada sonrisa, por cada caricia…
Te odio por el primer beso, por cada beso, por el ultimo beso…te odio por seguir queriendome
te odio por seguir llamándome, te odio porque estando tan cerca estas tan lejos…
te odio por tus gestos, por tu forma de hablar, por tu manera de mirarme…
te odio cada vez que me dices lo siento, te odio por enseñarme a amar….por no enseñarme a olvidar…
Hace un momento he escuchado una canción que me ha resultado preciosa, me ha inspirado. Se trata de la canción “Se nos muere el amor” de Arjona y es impresionante.
Para que vosotros también os podáis deleitar con esta canción os dejo un estracto de la letra y el vídeo.
“Se nos muere la magia, la pasión, la locura, ay!, amor traicionero viniste pa´ jorobarnos. Yo sobrevivia sin ella y ella era feliz sin mi. Si todo era tan bello dime amor que nos pasa, hoy ya no somos ni amigos no cabemos en casa. Ay!, amor tan ingrato quitame solo una duda si eres tu el que te mueres o soy yo el que te mato…”
Te estoy amando con los ojos abiertos,
fielmente despabilado a mi sobriedad
no como soñador ni como ilusionista
sino como trovador vikingo de una
palpable maravilla de primavera;
realidad consecuentemente canalizada
por sobre el reloj y los kilómetros.
No digo “te amo”
para que termine perdido en el viento
como un indómito susurro olvidado,
sólo flamea de mis cerámicos labios
porque la combustión de tu amor
ha desencadenado un incendio
muy dentro de mi armadura acuática.
Si me arrojo a un abismo,
despedazado moriré
pero si me arrojo por la borda
directo al remolino de tu corazón,
a merced estaría de los tentáculos
de la medusa inmortal:
El corazón, que habla para amar
y escucha cuando es amado.